En Irán está en marcha una brutal campaña de detenciones, torturas y ejecuciones. Se trata de una emergencia. La vida y la dignidad de cientos de prisioneros políticos están en un peligro inminente y mortal.

Todos aquellos que defienden la justicia y anhelan un mundo mejor deben sumarse a la causa de liberar a los prisioneros políticos en Irán YA.

A partir de octubre de 2020, la República Islámica de Irán (RII) lanzó una ola nueva y masiva de detenciones arbitrarias en contra de los activistas en pro de los derechos laborales, humanos y de las mujeres; intelectuales y artistas disidentes; manifestantes y revolucionarios; y miembros de minorías religiosas y oprimidas.

A muchos de éstos la RII los están torturando, recluyendo en régimen de aislamiento y privándoles de derechos legales, asistencia o ayuda médica, mientras intenta forzar “confesiones”, lleva a cabo farsas de “juicio” y realiza brutales latigazos.

Amnistía Internacional advierte de un “alarmante aumento de las ejecuciones”, con 49 prisioneros ejecutados entre diciembre y febrero. Este régimen tiene un historial empapado de sangre de intentos de aplastar violentamente cualquier forma de disentimiento o resistencia — con repentinas ejecuciones en masa de prisioneros políticos, como ocurrió en 1988.

No podemos permitir que esto se repita.

De manera importante, esta represión se ha topado con un heroísmo inspirador. Muchos prisioneros, sus familias y simpatizantes, a gran riesgo para su propia seguridad, han estado alzando su voz y exigiendo libertad para TODOS los prisioneros políticos.

La Asociación de Escritores de Irán (IWA) ha denunciado las ejecuciones de los prisioneros de conciencia, aunque se encuentra bajo una represión extrema. Varios miembros suyos están encarcelados, incluido Arash Ganji, condenado a 11 años de prisión por traducir un libro sobre la lucha kurda en Siria. Narges Mohammadi, periodista y miembra del Centro de Defensores de Derechos Humanos, fue encarcelada durante ocho años y medio. Ella llama a protestar contra el confinamiento solitario de los dos hermanos de Navid Afkari, el campeón de lucha libre iraní ejecutado el año pasado por ser parte de la rebelión de masas de 2018. Los hermanos están condenados a 54 y 27 años de prisión.

El documental Nasrin (sobre la abogada encarcelada Nasrin Sotoudeh) es un ejemplo de esta pesadilla de detenciones y este implacable espíritu de resistencia.

En Irán, los prisioneros políticos enfrentan una emergencia inmediata y nefanda que les amenazan la vida. Aquí presentamos unos pocos ejemplares adicionales:

Varios ciudadanos con doble nacionalidad de Europa, Australia y Estados Unidos se encuentran recluidos en el "pabellón político" de la tristemente célebre prisión de Evin en Teherán. Hace poco, Amnistía Internacional (AI) emitió alertas de acción urgente sobre dos de estos presos:

  • Nahid Taghavi, activista de derechos, arquitecta jubilada y ciudadana iraní-alemana, padece diabetes e hipertensión. Su hija Mariam Claren informa de que mantuvieron a su madre en régimen de aislamiento durante 151 días, y fue interrogada en 80 ocasiones diferentes por un total de mil horas durante sus primeros 147 días de encarcelamiento.
  • Mehran Raoof, ciudadano británico-iraní y activista de los derechos laborales, está “recluido en régimen de aislamiento prolongado”, según Amnistía Internacional. Se le ha negado entrevistarse con sus propios abogados en Inglaterra, no tiene familia inmediata en Irán y no se ha verificado su seguridad durante cinco meses.

Con cada vez más frecuencia, las prisioneras están sometidas al traslado aprisiones más remotas, lo que limita su acceso a sus familias y abogados. Entre ellas figuran:

  • Sepideh Gholian, periodista independiente arrestada por informar y presuntamente participar en huelgas laborales. A principios de marzo de 2021, fue trasladada repentinamente en grilletes de la prisión Evin de Teherán a la prisión Bushehr en el sur de Irán, a más de 600 kilómetros de distancia de sus padres.
  • Somayeh Kargar, activista kurda y egresada en filosofía de la Universidad Tabriz, detenida arbitrariamente desde el 16 de octubre, fue trasladada de Evin a la prisión suburbana aún más sucia, Quarchak, fuera de Teherán. El régimen se niega a permitirle recibir tratamientos médicos programados en París que podrían salvarla de la ceguera.

Hay que poner en libertad incondicional e inmediata a todos los prisioneros políticos en Irán.

Los gobiernos de Estados Unidos e Irán actúan en función de sus intereses nacionales. Y, en este caso, nosotros, la gente de Estados Unidos e Irán, junto con la gente del mundo, tenemos NUESTROS propios intereses compartidos, como parte de la consecución de un mundo mejor: unirnos para defender a los prisioneros políticos de Irán. En Estados Unidos tenemos una responsabilidad especial de unirnos muy ampliamente contra esta vil represión de la RII, y de oponernos activamente a cualquier maniobra bélica del gobierno de Estados Unidos que traiga aún más sufrimiento insoportable a la gente de Irán.

Exigimos a la República Islámica de Irán: LIBERTAD PARA TODOS LOS PRISIONEROS POLÍTICOS AHORA

Le decimos al gobierno de Estados Unidos: NO A LAS AMENAZAS O MANIOBRAS BÉLICAS CONTRA IRÁN, LEVANTEN LAS SANCIONES DE ESTADOS UNIDOS